miércoles, 14 de septiembre de 2011

La fundación

La mujer aterrizó en el páramo. Llovía torrencialmente, pero debido en parte al hecho de que llevaba gafas de vuelo, aunque mayormente al hecho de que tenía una vista extraordinaria, pudo ver a aquellas criaturas que acechaban, recelosas, entre los arbustos que había en aquel lugar. Cuando el que parecía ser el líder gritó a los otros una especie de orden, se abalanzaron a ella. Sin embargo, Jocunda Sykes no era alguien que se dejara amilanar con facilidad. Sin demasiado esfuerzo, los redujo y los ató con las cuerdas que hizo aparecer con su varita. Lanzó unas chispas verdes, y otras personas descendieron al suelo para colaborar con la expedición. Ordenó a algunos que se llevaran a las criaturas aquellas al lugar del que habían venido, que, de acuerdo con sus exploraciones previas, era al otro lado de la isla. Luego, mandó a que se armaran las carpas. Descansarían hasta el día siguiente, para poder cumplir con el objetivo que los llevó hasta ese lugar.

Corría el año 1939. La situación mundial era tensa, y la gente estaba asustada por sus familias. Jocunda Sykes, una afamada bruja que se había hecho famosa cuatro años antes por ser la primera mujer (y también la primera persona) en sobrevolar el Océano Atlántico sola en escoba, se había convertido en una especie de líder en su pueblo, y esa fue la razón que una vez estallada la guerra, diversos magos y brujas del país le pidieron que los ayudara a ocultarse. Y Jocunda recordó esta isla, en la cual no habitaban humanos, y se dijo que podía llevarlos ahí, y fundar un pueblo libre de guerras, y presiones, y prejuicios. Entonces, el 16 de septiembre de 1939 llevó a su expedición a aquella isla, bautizada como Sykes Island, y el día siguiente fue fundado el pueblo de Daerskai. Los habitantes empezaron a llegar recién a mediados de octubre. En un principio, tuvieron problemas con los minotauros, que eran quienes les habían preparado 'el comité de bienvenida', y las harpías, que vivían cada uno en una de las otras dos secciones de la isla.  Pero finalmente llegaron a un acuerdo, y cada uno se quedó en su parte. El pueblo de Daerskai empezó a especializarse en escobas y otros artilugios voladores. Y aquí es donde comienza la historia.

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